Los
primeros pobladores de Santa Pola habitaron en el tercer milenio
A. de C. en la Cueva de las Arañas del Carabassi, situada
en la ladera vertical de un barranco de la Sierra. La actividad
desarrollada era la caza y la explotación de recursos marinos.
La extensión de la agricultura y el influjo de las sociedades
orientales, griega y fenicia, a partir del siglo Vll a. C. dan lugar
a la aparición de la cultura ibérica, que ha dejado
su huella en Santa Pola, en el poblado ibero de Alonai, muy cerca
del actual cementerio. Aquí se situó una ciudad fortificada
del siglo IV a. C., cuyos pobladores se dedicaban a la pesca y al
comercio con otros pueblos del Mediterráneo, sobre todo con
los griegos. A partir del siglo I d. C. se desarrolla el puerto,
denominado por los romanos Portas ilicitanus, que pasó a
ser la base de un comercio marítimo de gran amplitud, puerta
abierta al Mediterráneo de la Colonia lulia lilice Augusta
(actual Elche), por donde se daba entrada y salida a los productos
comerciales. |
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El
Portas ilicitanus se mantuvo activo durante toda la época
imperial romana, del que quedan numerosos testimonios arqueológicos
en Santa Pola: una importante factoría de salazón
de pescado, en la que se elaboraba la famosa salsa de pescado denominada
"garum", almacenes para depositar las mercancías
que serian embarcadas en el puerto, calles, casas y otros vestigios.
Entre ellos hay que destacar la Casa Romana del Palmeral, lujosa
villa del siglo IV d. C. con mosaicos y pinturas murales, que actualmente
se encuentra restaurada y acondicionada para su visita. A partir
del siglo V la vida del puerto decae y se produce una despoblación
de la zona, como ocurre en el resto de Levante. La falta de actividad
humana desde el final del Imperio Romano hasta la Alta Edad Media,
configura en esta zona una especie de frontera desierto. A finales
del siglo Xl se comienza la construcción de los primeros
fortines militares en el área meridional del Reino de Valencia |
Durante
la Edad Media esta zona se denomina Port del Cap de L'Aljub, que
tras la dominación castellana pasó a formar parte
del Reino de Aragón en el siglo XIV. En Santa Pola se mantienen
periodos de escasa actividad pesquera y comercial, por razones de
inseguridad en toda la costa mediterránea, debido a la presión
de bandoleros y corsarios. Ello motivó a la construcción
del Castillo - Fortaleza y de las Torres Vigía del Tamarit
en las Salinas, Escaletes en la Sierra y Atalayola en el actual
faro, para la defensa de los marineros que veían amenazada
su seguridad y sus intereses, a causa de la piratería. A
partir del siglo XVIII, la población se concentra en torno
al Castillo-Fortaleza, núcleo del cual parte el desarrollo
de la Villa, cuya principal actividad económica radicaba
en la pesca. |
La fortaleza era un pequeño pueblo, habitado por militares
y sus familias, cuya misión era la defensa de los pescadores
y navegantes. Durante el siglo XVIII, se crean las bases del crecimiento
económico y demográfico que darán lugar a la
Santa Pola contemporánea. En 1812 Santa Pola se constituye
en municipio independiente de Elche, creando su propio Ayuntamiento.
En 1874, el Rey Alfonso XII le concedió el rengo de Villa.
En 1944 se le asignó territorio propio. El siglo XIX termina
con un importante aumento de la población y una considerable
expansión urbana. .Para ello fue decisiva la actividad mercantil
del puerto, cuyo valor de exportaciones, a partir de 1865 lo coloca
a nivel medio entre los puertos provinciales, aumentando su actividad,
siendo en 1897 cuando se autoriza construir el muelle embarcadero.
Actualmente Santa Pola es un municipio turístico de 17.764
habitantes y que cuenta con una flota pesquera de las más
importantes del Mediterráneo y con un gran potencial de desarrollo,
debido a su privilegiada situación geográfica y al
carácter abierto y emprendedor de sus gentes. |
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